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¿Hasta qué punto son eficaces los preservativos para prevenir la transmisión del VIH?
Un conjunto abrumador de pruebas demuestra que los preservativos son altamente eficaces para prevenir la transmisión del VIH. El uso correcto y sistemático de preservativos debería darle mucha confianza en sus posibilidades de impedir la transmisión del VIH.

La eficacia de los preservativos
Hay por lo menos cuatro tipos diferentes de pruebas que demuestran la eficacia de los preservativos para prevenir la transmisión del VIH. Los estudios de laboratorio han demostrado que el virus no puede pasar a través del látex o el poliuretano. También existe una base teórica para su eficacia: los preservativos impiden la exposición al semen o los líquidos vaginales que pueden contener el virus. Los estudios epidemiológicos, que comparan la tasa de infección entre usuarios y no usuarios de preservativos, han puesto de manifiesto que los preservativos ofrecen una protección significativa contra la infección por el VIH. Por último, en muchos países en los que se han reducido sustancialmente las tasas de infección (como el Brasil, Tailandia y los Estados Unidos), la reducción en las tasas de infección está profundamente relacionada con el aumento del uso del preservativo.

Hay pocos métodos de prevención cien por cien eficaces. Los preservativos de vez en cuando se salen o se rompen, aunque afortunadamente esto sucede poco. Los preservativos caducados, mal fabricados o almacenados de forma inapropiada son especialmente susceptibles a roturas. Los productos oleosolubles (como la crema para las manos o vaselina) también pueden dañar los preservativos masculinos de látex, por lo que sólo deben usarse lubricantes hidrosolubles durante el coito con un preservativo masculino.

En general, hay más probabilidades de que los preservativos fallen cuando no se usan según las instrucciones. Abrir el envoltorio de un preservativo con los dientes, una tijera o un cuchillo, por ejemplo, puede rasgar inadvertidamente el preservativo. Es importante utilizar el preservativo desde el principio del acto sexual, y no sólo justo antes de la eyaculación, para impedir la exposición al líquido preseminal o a la secreción vaginal potencialmente infecciosos. Los estudios indican que la frecuencia en el fallo del uso disminuye a medida que los individuos se acostumbran a usarlos. Es una de las razones de por qué la prevención eficaz del VIH incluye tanto información correcta sobre los preservativos como medidas para mejorar los conocimientos prácticos individuales para usarlos adecuadamente. Como empleados del sistema de las Naciones Unidas, tenemos derecho a que se nos facilite una demostración sobre el uso tanto del preservativo masculino como del femenino.

En realidad, los preservativos, si se usan, son altamente eficaces para prevenir la transmisión del VIH. Como las relaciones sexuales muchas veces no son algo planeado, es una buena idea llevar siempre encima un preservativo por si resulta necesario. Si se tiene una pareja fija, también se debería discutir cómo ambos pretenden reducir el riesgo de transmisión del VIH.

Lo ideal es que la decisión de la pareja de usar un preservativo sea consecuencia de un proceso de negociación. La pareja habla sobre las ventajas del uso del preservativo, aborda cualquier preocupación o resistencia y se pone de acuerdo sobre un criterio mutuamente satisfactorio. A veces, sin embargo, es posible que uno de los miembros de la pareja carezca de poder para negociar el uso del preservativo. Muchas mujeres, por ejemplo, comunican que les resulta difícil pedir a sus esposos o parejas que usen preservativos.